El avance tecnológico nos obliga a cuestionarnos su papel en el futuro. Sin embargo, esta inquietud no es nueva: hace más de 150 años, un pastor de ovejas ya se hacía la misma pregunta. Veamos qué decía.
El futuro de la inteligencia artificial nos mantiene en vilo. Desde historias apocalípticas como Matrix, Terminator o Yo, Robot, hasta escenarios más reflexivos como Blade Runner, 2001: Odisea en el espacio o Ex Machina, la tecnología juega un papel cada vez más central en nuestra existencia. A lo largo del tiempo, distintos autores han imaginado futuros posibles, cuestionando hacia dónde nos dirigimos.
Recientemente, una de estas historias cobró relevancia en las redes. En febrero, el portal de noticias tecnológicas Ars Technica publicó una nota sobre un pastor de ovejas neozelandés que, a diferencia de los autores actuales, escribió sobre el futuro de las máquinas hace 161 años ¿Te imaginas a alguien escribiendo sobre inteligencia artificial sin haber conocido una computadora?
Samuel Butler, bajo el seudónimo de Cellarius publicaba un 13 de junio de 1863 una carta titulada «Darwin entre las máquinas» planteando el futuro de una especie mecánica que gobernaría el mundo al punto de someter a los seres humanos a simples animales. ¿Te vez siendo la mascota de un robot?

Butler argumenta que las máquinas así como seres biológicos evolucionarán al punto de superar nuestra capacidades y convertirse en la especie dominante. En un escenario donde día a día se entrenan modelos de inteligencia artificial capaz de imitar y superar el desempeño de tareas humanas, la historia del neozelandés no parece tan alocada.
El hombre bicentenario
Samuel Butler (1835-1902) fue un escritor y pensador británico hijo de un párroco anglicano y nieto de un obispo. Un día, una fuerte crisis religiosa le hizo abandonar el sacerdocio y regresar a Inglaterra para dedicarse a la cría de ovejas. Allí escribiría su obra más famosa, «Erewhon» (1872), una satírica utopía que ganó gran relevancia en su época. Además de sus escritos literarios, Butler también produjo ensayos sobre evolución y crítica a Charles Darwin, característica que le llevó a ser considerado un autor extravagante para su época.
Antes de analizar qué impulsó a Butler a escribir sobre la inteligencia artificial, repasemos algunas de las áreas donde la tecnología está ganando terreno.
Con la llegada de ChatGPT, los modelos de lenguaje han dado un salto extraordinario, permitiendo a las personas interactuar fluidamente con bases de datos gigantescas. Gracias al Deep Learning, esta tecnología adquiere conocimiento de manera progresiva, aprendiendo patrones de conducta a través de cada interacción.
Los modelos generativos (GANs) y los modelos de transformación (Transformers) han revolucionado campos como la medicina, la industria, la economía y la educación, entre otros.
Medicina: Gracias a su extensa base de datos, la inteligencia artificial ha logrado diagnósticos rápidos y precisos. Hoy gracias a la robótica y chatbots se puede realizar operaciones a distancias y terapias personalizadas, prescindiendo en algunos casos de la necesidad de especialistas.
Educación: Recientemente la Universidad Siglo XXI anunció a los primeros profesores holográficos para carreras de ingeniería, salud y diseño. Esta modalidad busca fomentar nuevos escenarios de aprendizaje e interacción entre estudiantes y docentes, y se implementará en 11 localidades del país.
Cine: Cada semana surgen nuevos modelos de inteligencia artificial capaces de generar videos a partir de una sola imagen, imitar voces y hasta escribir guiones. La creación generativa está transformando la industria del entretenimiento. ¿Llegará el día en que una IA cree en tiempo real una película personalizada para cada espectador?
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Al analizar estas áreas tecnológicas, se evidencia que la tecnología está más presente de lo que imaginamos. Diversos países como la Unión Europea fueron anticipando posibles escenarios adversos y empezaron a regular el avance de la inteligencia artificial estableciendo limitaciones para proteger a la población. Como vemos, cada área también plantea desafíos como el desempleo, la precariedad laboral y cuestiones relacionadas con los derechos de autor y las profesiones afectadas. ¿A esto se refería la Samuel Butler?
Mejor prevenir que lamentar
Posiblemente inspirado en «El origen de las especies» de Charles Darwin, Butler advierte en su carta sobre la evolución exponencial de las máquinas. En aquel entonces, Nueva Zelanda atravesaba cambios sustanciales, como la invasión británica. No sería extraño que Butler hubiera tenido acceso a publicaciones sobre los avances tecnológicos en Europa y los conflictos armados entre los guerreros maoríes y las tropas inglesas.
Las tensiones de la época pudieron inspirar frases como «Nosotros mismos estamos creando nuestros propios sucesores» y llevar a Butler a extrapolar la dominación colonial más allá de lo evidente, imaginando escenarios en los que terminaría reflexionando: «Cada día les damos más poder y capacidad de autorregulación, hasta que, con el tiempo, nos convirtamos en la raza inferior»
«Suponemos que cuando se alcance el estado de cosas que hemos intentado describir, el hombre se habrá convertido para la máquina en lo que el caballo y el perro son para el hombre… les daremos lo que la experiencia nos enseñe que es mejor para ellos… de la misma manera, es razonable suponer que las máquinas nos tratarán con amabilidad, ya que su existencia depende tanto de la nuestra como la nuestra de los animales inferiores» Reflexionaba Butler.
Si bien las preocupaciones del autor de «Darwin entre las máquinas» pudieron haber sido otras, no podemos descartar que estuviera al tanto de la cosmovisión Maorí y que al igual que ellos concibiera la tierra no como un recurso, sino como un ancestro al que debía protegerse. En este sentido, al igual que los tohunga (sabios), que interpretaban los conflictos a través de karakia (oraciones), puede que Butler observara lo que pasaba en Nueva Zelanda e imaginar un destino similar para la humanidad.
Años después, en su novela Erewhon (1872), describió una sociedad que había prohibido la mayoría de los inventos mecánicos, donde los ciudadanos destruían todas las máquinas creadas. Más que una simple historia de ficción, su planteo parecía advertir sobre el riesgo de avanzar sin cuestionar las consecuencias de nuestras creaciones.
Hoy, la tecnología sigue evolucionando y con ella nuestras dudas sobre su impacto en la humanidad. Interrogarnos sobre el futuro no tiene por qué ser alarmante; en ocasiones, puede ayudarnos a redefinir el rumbo mientras aún estamos a tiempo de cambiarlo.
Si en algún momento terminamos como mascotas de una raza superior o no, es una cuestión secundaria frente a un peligro más inmediato: perder la empatía que nos hace únicos. Si en el camino dejamos atrás a la familia, amigos o compañeros, entonces el problema no será que nos hayan convertido en animales, sino que, sin darnos cuenta, nos habremos convertido en robots.
¿Hasta dónde llegará la inteligencia artificial? No te quedes solo con hipótesis. Descubre más en nuestro documental, una aventura visual que te hará reflexionar sobre el futuro de la IA. Míralo ahora.
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