Descubre cómo las distracciones pueden alejarnos de nuestros objetivos. Aprende a mantenerte enfocado y en el camino correcto.
Hace tiempo que reflexiono sobre la forma en que vivimos en la actualidad. La aceleración, las exigencias y las distracciones que nos rodean me parecen nocivas. Nos hemos acostumbrado a un estilo de vida que nos coloca en último lugar y que convierte nuestros momentos más importantes en simples ceros y unos. Según un informe del datareportal, Argentina cuenta con unos 36 millones de usuarios activos en las redes sociales, lo que representa 10 millones menos que la totalidad de la población. Además, revela que el tiempo promedio que los argentinos pasan en internet es de 9 horas, de las cuales 3 se destinan a las redes sociales.
Sentimos a través de una pantalla y, sin resistencia, nuestra moral, gustos y emociones están determinados por ella. Al igual que en un mercado persa, donde el bullicio y multitud pueden abrumarnos, a menudo nos encontramos perdidos sin saber que hacer ni hacia adónde dirigirnos.
Mientras escribo, un parte de mí desea tomar el teléfono celular y verificar si algo «interesante» está sucediendo, mientras otra parte se prepara para enfrentar todo lo que hay que hacer. Y esto es solo el comienzo…

Por supuesto, algunas personas no tienen ese problema. Se sientan y, si hay algo que hacer, sin rodeos lo hacen, de igual manera con las obligaciones del hogar y las responsabilidades. ¿Son ellos la mayoría?
Comunicación y Multitasking
La comunicación ha permitido tener acceso a información que antes llevaría tiempo y recursos para obtener. Del mismo modo, ha traído contenidos y distracciones que antes eran inimaginables. Esto nos ha colocado en una encrucijada: ¿Cómo usamos nuestro tiempo? ¿Nos informamos o nos distraemos?
Esta duda no duró mucho tiempo. La tecnología permite hoy ambas cosas e incluso más. Sin darnos cuenta, la era del «ser multitasking» había llegado.
Hacer varias cosas a la vez no es algo malo, pero sí caótico ¿Quién no ha enfrentado la elección entre una responsabilidad inmediata y un mensaje de texto? Esto es solo la punta del iceberg. Luego surgen otras situaciones, como reuniones donde el teléfono celular prevalece sobre la atención, viajes donde las fotos se vuelve más importante que el paisaje y, como si fuera poco, experiencias de otras personas que toman más valor que nuestra propia vivencia. La vida ha dejado de ser vivida para ser compartida y «likeada».
Red Ejecutiva Central versus Red Neuronal Por Defecto
Mario Alonso Puig es un medico cirujano con más de 25 años de experiencia en el aparato digestivo. Además de su especialización medica, es un experto en inteligencia y psiconeurobiología. Ha escrito numerosos libros sobre el crecimiento personal, psicología positiva, neurociencia y bienestar emocional. En las redes sociales, se pueden encontrar cientos de videos virales donde comparte sus conocimientos sobre estos temas.
Puig menciona que el cuarenta y siete por ciento de nuestro tiempo lo pasamos desenfocados. Esto no se refiere únicamente a la falta de concentración, sino también a cuidar nuestra salud mental y emocional para ser más eficientes en el aprendizaje y en el desempeño de nuestras tareas diarias, así como mejorar nuestra conexión con los demás.
«La red neuronal por defecto, conocida como la red del «despite», tiende a llevarnos al pasado o al futuro, mientras que la red ejecutiva central nos ayuda a estar en el presente, tomando decisiones más rápidas y recibiendo más información. Aprender a controlar nuestra atención, enfocándola en el momento presente, puede cambiar este circuito cerebral. La activación de la red ejecutiva central se asocia con mejoras en la salud, el sistema inmune, la eficiencia y el bienestar emocional».
En resumen, enfocarnos en el aquí y ahora conlleva beneficios significativos para la salud y el bienestar, así como para nuestro entorno. Sin embargo, en un mundo saturado de distracciones y dispositivos, lograr este enfoque se vuelve cada vez más complejo.
Mitología en la Era Digital
En la mitología griega, Argos era un gigante de cien ojos encargado por Hera, esposa de Zeus, de vigilar una vaca. Este animal, en realidad era la princesa Io transformada por el dios griego con el propósito de protegerla de la ira de Hera, quien sospechaba que la vaca era Io, su amante. Argos mantenía la mitad de sus ojos cerrados en un permanente estado de vigilia y descanso, alternando su atención para custodiar a Io sin interrupciones.
Un día, Zeus solicitó la ayuda de Hermes, el dios de los ladrones y el engaño, para rescatar a su amante. Hermes, valiéndose de su habilidad en la narración de cuentos y la música, logró adormecer por completo a Argos, haciendo que sus cien ojos se cerraran. En ese preciso momento, Hermes lo mató y liberó a Io.
La analogía puede sonar forzada, pero creo que es un buen ejemplo de lo que experimentamos a diario cuando luchamos por mantenernos enfocados. En esos momentos, la parte de nosotros que busca realizar tareas importantes puede ser fácilmente distraída y superada, como ocurrió con Argos en manos de Hermes.
La historia puede parecernos distante, pero en realidad refleja la lucha que todos enfrentamos en algún momento. Como Argos, a menudo nos encontramos divididos en dos estados de la mente: una parte enfocada en preocupaciones pasadas y futuras, como si tuviéramos cien ojos, mientras que la otra anhela el equilibrio y la presencia del presente, necesaria para descansar nuestra otra mitad.
Nuestra actualidad, con sus dispositivos, distracciones constantes, a menudo nos lleva hacía la red neuronal por defecto, donde divagamos y nos perdemos en lo ocurrido o lo que podría suceder. Este desconcierto hace que muchas de las tareas que realizamos requieran un esfuerzo mayor, dejándonos mentalmente agotados, con una toma de decisiones deficientes y disminuyendo nuestra sensación de bienestar.

5 Consejos para mejorar la atención
Mantener la atención es un desafío abrumador en la era digital, pero con la guía de expertos en productividad y atención, podemos mejorar nuestra capacidad para concentrarnos en lo que realmente importa. Aquí te dejo cinco consejos respaldados por sus autores:
1. Practica la atención plena
Según Jon Kabat – Zinn, experto en mindfulness, la atención plena se logra dedicando tiempo diario a la meditación y al entrenamiento de la mente en el «aquí y ahora».
2. Establece metas claras y prioridades
Stephen Covey, autor de «Los siete hábitos de la gente altamente efectiva», enfatiza la importancia de definir metas claras y establecer prioridades. Utiliza la matriz de Eisenhower para distinguir entre tareas importantes y urgentes, lo que permite concentrarte en lo que realmente importa y evitar distracciones innecesarias.
3. Implementa la Técnica Pomodoro
Francesco Cirillo propone dividir tu tiempo en intervalos de 25 minutos de trabajo concentrado, conocidos como «Pomodoros», seguidos de descansos de 5 minutos. Esta técnica aumenta la productividad y mantiene tu atención en tareas especificas. Puedes obtener más información en la pagina oficial de la Técnica Pomodoro.
4. Usa la regla de los 2 minutos
Según David Allen, si una tarea toma menos de 2 minutos en completarse, es mejor realizarla de inmediato en lugar de posponerla. Esto evita la acumulación de tareas pequeñas que pueden distraerte de las más importantes.
5. Elimina las distracciones digitales
Cal Newport, autor de «Digital Minimalism», resalta la importancia de reducir la distracciones digitales. Recomienda establecer horarios específicos para revisar correos electrónicos y las redes sociales en lugar de estar constantemente conectado.
Poseemos la capacidad de eliminar los excesos y distracciones que nos perjudican, tal como ocurrió con Argos, quien fue distraído de sus responsabilidades. Al activar nuestra «red ejecutiva central», podemos tomar decisiones de manera ágil y eficiente, experimentando un mayor bienestar. En un mundo lleno de distracciones, encontrar un equilibrio entre nuestras redes mentales puede ser la clave para una vida más plena y saludable, abandonando cualquier exceso, que obstaculice nuestro rendimiento hacia nuestras metas. Aunque los dispositivos pueden ser herramientas productivas y mantenernos en contacto, también pueden desviarnos de nuestras responsabilidades.
Pensándolo bien, podemos descubrir que mantenernos enfocados no solo puede brindarnos armonía y plenitud, sino también acercarnos a nosotros mismos y orientarnos hacía nuestras metas.
¿Tienes alguna experiencia que desees compartir?¡Déjame tus comentarios!


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