¿La IA nos hace más ignorantes? Cómo influye en nuestras búsquedas

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La inteligencia artificial está remodelando nuestra interacción con la información provocando un cambio sin precedentes. Tras el lanzamiento de su buscador ChatGPT search, que alcanzó los mil millones de búsqueda web por semana. Open AI se posiciona como un serio competidor de Google cuyo crecimiento reportado fue del 150 % respecto del 2016. La cifra del emblemático buscador alcanza a más de 5 trillones de búsquedas anuales. ¿Qué tipos de modalidades surgen a partir de la llegada de la IA? ¿ Cómo nos afecta y hacia dónde nos dirigimos como usuarios de información?

En la actualidad Google atiende unas 96 mil millones de búsquedas por semana, estimándose unas 13.7 mil millones de consultas diarias. Actualmente, cierta parte de esa cifra se produce a consecuencia de los resúmenes automáticos producidos por la inteligencia artificial. Además, con la llegada de la búsqueda multimodal el interés por temas, objetos, y conocimiento toma otra magnitud. Sea imágenes, videos, audios o textos, la producción de búsquedas sufre una sustancial transformación.

La llegada de la inteligencia artificial ha dado lugar a un nuevo tipo de interacción de búsqueda. Una especie de «dialéctica computacional». En esencia, ya no nos limitamos a las búsquedas de palabras claves. Hoy Utilizamos mecanismos que negocian y profundizan conceptos. Estos exploran ideas complejas, proporcionando respuestas que van más allá de lo superficial. Un diálogo hombre/máquina, con la finalidad de entender el mundo de una manera más profunda y significativa.

Gracias al procesamiento del lenguaje natural (NPL) la inteligencia artificial «comprende» mejor nuestro lenguaje. Esto también se aplica a nuestro modo particular de expresarnos. Este análisis particular y preciso, lo lleva a búsquedas más acertadas y relacionadas a nuestro perfil.

A diferencia de la búsqueda tradicional, este mecanismo demanda mayor interacción, resultados, y por supuesto recursos. La búsqueda de un producto como una zapatilla toma otra magnitud. En cuanto a precios, busca lugares de venta y prendas sugeridas. También investiga la historia de la marca. Cada búsqueda desencadena otro eslabón, lo que hace imposible hallarle un fin.

El tiempo de buscar

Tener acceso a otro tipo de búsqueda también plantea serios interrogantes sobre la privacidad. Detrás de cualquier perfilamiento, hay una oportunidad de negocio. La escasa transparencia de nuestros perfiles y qué hacen con nuestro datos es un factor que la empresas deben mejorar.

Además, producto del excesivo tiempo en pantalla, surgen otras cuestiones como la adicción y ansiedad. . Es que el scroll infinito de buscar todo también genera un vínculo extrañamente dependiente. Según el Global Statshot Digital 2024, Argentina ocupa el tercer lugar en Latinoamérica en términos de tiempo de pantalla diaria. Está después de Brasil y Colombia.

Con un promedio de 6 horas, nuestro país forma parte del triangulo de los que más pasan tiempo en pantalla. Colombia nos supera con 7 horas y Brasil se posiciona primero con 9 horas. Sabemos que cada país varía de acuerdo a los valores, cultura y situación. Sin embargo, este informe muestra algo evidente. De los 365 días del año, los argentinos pasan aproximadamente 91 días frente a la pantalla.

Alucinados por la búsqueda

El tiempo de pantalla es solo la punta del iceberg. La experiencia de dialogo con la inteligencia artificial esconde más que horas de interacción. Estas interfases empiezan a intervenir en estructuras de pensamiento y percepción de la realidad. Los modelos de lenguaje son muy buenos estableciendo diálogos y ahondando sobre los temas, sin embargo, tienen un gran defecto. La IA, con su vasta base de datos, no sabe decir que no sabe. Es por esto que brinda respuestas aunque deba crearla. Esto genera cierta preocupación. Usuarios compartieron experiencias donde manifestaron cómo el uso excesivo de ChatGPT producía delirios en seres cercanos.

En esa línea, un hilo de Reddit dio cuenta del desconcierto creciente. El usuario Zestyclementinejuice relató que su compañero comenzó a tener alucinaciones tras interactuar obsesivamente con un chat que —según él— podía brindar respuestas a todas las interrogantes del universo. Estos casos revelan cómo ciertas subjetividades colapsan ante una interfaz que no cesa de responder, incluso cuando el sentido se ha extinguido.

En este aspecto, nuestras búsquedas constantes conviven en un complejo ecosistema de verdades reales y sintéticas. Distorsiones como el sesgo de información, que polariza nuestras ideas. Y el sesgo de autoridad, que genera dependencia, se hacen corriente. Si a esto le sumamos el fenómeno de la economía de la atención, que desea nuestra interés como al petróleo. El futuro de la búsqueda se complica. Recientemente el portavoz de Open AI Rob Friedlander confirmaba una cifra inusitada. Chat GPT recibe más de 2.500 millones de consultas a diario.

Todo apuntaría que pasaremos de búsquedas complejas y profundas, a imparables búsquedas sin sentido. ¿Pero, por qué esta necesidad de búsqueda constante; hacia dónde nos lleva? ¿ Las empresas son conscientes de esta nocividad? Nos movemos en una cuerda floja donde quienes nos mantienen en equilibro son la dependencia y el sesgo. Este afán incesante por responder reproduce la lógica del mercado, donde “más” siempre equivale a “mejor” —aunque ese beneficio sea para unos pocos. Un estudio del Pew Research Center evidencia que los resúmenes generativos de Google provocan una significativa caída de clics. Esto afecta directamente al periodismo digital e independiente que en parte es con la información que se nutre. La IA toma prestado, pero no devuelve.

Martín Becerra, especialista en medios digitales, investigador del CONICET y profesor universitario, analizó cómo Google y Meta enfrentan actualmente juicios antimonopolio en Estados Unidos que podrían forzarlos a desprenderse de servicios clave.

Estas demandas no sólo cuestionan su control del mercado, sino que también apuntan al monopolio de los datos, la materia prima con la que se entrena la inteligencia artificial.
En esta línea, cabe recordar: la IA no es neutra. Está condicionada por quienes diseñan sus directrices y por los datos que la alimentan.

La búsqueda de los números

El crecimiento de búsqueda no se observa solo en el tiempo en pantalla. En lo que va del 2025 Google ha acumulado un aproximado de 350 mil millones de dólares . Cabe recordar que el ingreso del buscador está en la publicidad, representando un 80 % de su facturación. Si comparamos con su facturación durante el 2023 su crecimiento oscila entre el 13% anual. AWS (Amazon Web Services) contribuyó con un 17% durante el 2024 de su facturación total. Esto representó unos 100 mil millones de los 638 mil millones que logra como empresa de comercio electrónico. Este crecimiento también se observa en Microsoft. Con un crecimiento del 15 % en comparación del 2023, Copilot también se sube al podio de las ganancias. La inversión de Bill Gates, en OpenAI parece dar frutos.

En lo que respecta a la empresa de Sam Altman, creador de ChatGPT la balanza proyecta unos 12.7 mil millones. Esto es gracias a sus 20 millones de suscripciones pagas durante el 2025. Pero la pelea no termina acá. Recientemente Google ha anunciado su AI Mode. En síntesis, se trata de la búsqueda a partir de una interacción como lo hacemos con Gemini o ChatGPT. Algo lógico y esperable. Por supuesto, incluirá la búsqueda multimodal.

La manera en que avanza la tecnología y el crecimiento de búsqueda nos señala que viviremos cambios notorios. Nuestra interacción humano/máquina cambiará nuestro modo de percibir la realidad. Sea por la aseveración de nuestros sesgos, profundidad de temas, o la dependencia tecnológica, el presente muestra que la educación digital será fundamental para nuevas generaciones.

La búsqueda de bienestar

Lugares que prohibieron el uso de celulares como Países Bajos aseguran que hacerlo, mejoró la concentración y el clima social entre adolescentes. Esta medida se aplica desde enero del 2024. Las cifras señalan que han logrado mejorar la atención en un 75 % y el clima social en 59 %. Alumnos dejaron de llevar el celular al establecimiento.

Detrás de toda búsqueda se esconde una parte nuestra que busca respuesta. Y eso, en cierto modo, remite directamente a nuestra pregunta por el otro. Cuando perdemos la dimensión simbólica que da sentido a la convivencia en la diferencia, se instala una forma particular de percibir la realidad. Una que, irónicamente, nos vuelve más intolerantes y arrogantes, al convencernos de que nuestra percepción es la única correcta. A esto se lo denomina sesgo de confirmación. Queramos o no, la búsqueda en sí misma, está llena incontables sesgos. La IA los potencia.

Así como otros países están empezando a poner estas cuestiones tecnológicas en el centro del debate, es tiempo de que Argentina también se sume a esa búsqueda.

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Comentarios

Una respuesta a «¿La IA nos hace más ignorantes? Cómo influye en nuestras búsquedas»

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